Construcciones en altura que rompen el molde del diseño

Foster propuso un atrio que toma toda la altura de la torre y fomenta la ventilación natural. Foto tomada de Clarin.com

Los arquitectos evitan el apilamiento indefinido de pisos iguales con atrios de gran altura, terrazas intermedias y plantas desfasadas.

En el último tiempo, las torres dejaron de ser un volumen regular producto de la superposición de una serie de plantas tipo. Los cambios en la forma de trabajar en las oficinas y la tendencia hacia los edificios de usos mixtos (agrupa oficinas, hotel y viviendas) ofrecen a los arquitectos la posibilidad enriquecer la espacialidad en el interior, una búsqueda que se ve reflejada también en las fachadas.

Uno de los ejemplos recientes es el de la torre Leeza Soho en Beijing, actualmente en construcción, que tendrá el atrio más alto del mundo. Se trata de un espacio central de 190 metros de altura, proyectado por el estudio Zaha Hadid Architects.

La idea de generar una grieta en el cuerpo del edificio tiene un porqué: la torre está siendo levantada “a caballo” entre el túnel de una nueva línea de metro que divide diagonalmente el sitio. Esa división se manifiesta a medida que la torre se eleva conformando una plaza pública por sobre la estación de intercambio. Ese eje diagonal definido por el túnel se va torciendo a medida que gana altura para alinear el atrio con el eje que conforma la avenida Lize Road, una de las principales del Oeste Beijing.

La torsión del atrio permite el ingreso de la luz natural y las vistas hacia la ciudad desde el interior de todos los pisos del edificio. Mediante puentes en los anillos estructurales que se corresponden con los sectores técnicos, se unen formalmente las dos mitades de la torre para conformar un solo volumen.

En la Ciudad de México, la torre BBVA Bancomer representa esos conceptos: abandona la organización tradicional de un espacio para oficinas para ofrecer un entorno de trabajo más enriquecedor. El proyecto de la firma LegoRogers (una fusión del estudio mexicano Legorreta y el británico Rogers, Stirk Harbour + Partners) propone diversos espacios de interacción entre los oficinistas intercalados en las plantas tipo. Una serie de jardines elevados, distribuidos cada nueve niveles, conforman “comunidades verticales” con vistas al exterior que van rotando su ubicación en la planta. De ese modo, la propuesta explora un camino abierto por Norman Foster en los años noventa con los jardines en altura de la torre Commerzbank (1991-1998), en Frankfurt.

Años más tarde, en Hangzhou (China), Foster propuso para la sede central del Citic Bank International una estructura de 100 metros de altura conformada por líneas diagonales. El acceso lleva al corazón de un atrio central en forma de diamante que toma toda la altura de la torre de 20 pisos y ayuda a fomentar la ventilación natural.

En la mayoría de los casos, las perforaciones practicadas en el volumen del edificio no solo tienen un sentido funcional, también responden a representaciones culturales, pero siempre son una buena excusa para enriquecer la espacialidad del edificio.

Citic Bank International (China). Foster propuso un atrio que toma toda la altura de la torre y fomenta la ventilación natural.

El estudio noruego Snøhetta ideó para la nueva sede del Banque Libano Francaise en Beirut un volumen poroso cuya fachada posee una trama cuadriculada que se asemeja a una celosía fuera de escala. El proyecto, que fue adjudicado a mediados de 2016 por concurso, toma en cuenta la idiosincrasia de los países árabes. Los arquitectos propusieron varios jardines en altura producto de una serie de operaciones morfológicas en el volumen del edificio.

 

El lobby de algunos hoteles gana altura en un espacio abierto hacia el que balconean los pasillos que conducen a las habitaciones. Es el caso del Burj al Arab en Dubai, el más lujoso del planeta y reconocido por su forma de vela.

Otra de las obras póstumas de Zaha Hadid, el Hotel City of Dreams que se está construyendo en Macao (China) ofrece el mismo planteo de programa. El emprendimiento cuenta con cuarenta pisos y 780 habitaciones donde el volumen del edificio se presenta como un bloque monolítico con una serie de perforaciones que lo atraviesan. Con esa operación formal se conforma un vacío central de 40 metros de altura que recibe a los visitantes al entrar en el hotel.

Clarin